5.12.09

Microcuento de Pedro Guillermo Jara.

El hombre de los pies quemados.


Por extrañas circunstancias al hombre se le habí­an quemado los pies. Era dos tizones como leños oscuros. Al caminar por las calles sus pasos se escuchaban así­: ¡Tic-toc!... ¡Tic-toc!

Los niños, curiosos, seguí­an al hombre de los pies quemados, no por compasión, ni burla, ni nada de eso. Lo seguían porque al caminar desde los pies se desprendí­an pequeños trozos de carbón que los niños se disputaban a gritos. Con estos trozos los niños dibujaban nubes, corderos, soles, lunas y lluvia, en las paredes de la población.

En algunas oportunidades los adultos también seguí­an al hombre de los pies quemados, recogí­an los trozos de carbón y escribían consignas en las paredes, llamando a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, ideas que se habí­an perdido en el tiempo.

Aguja e hilo.


Mis hilos se han roto, definitivamente he olvidado como se tejen los sueños. Ultimamente se limitan a aparecer de golpe, escasos destellos azules que duran segundos y se van antes de que pueda sacar aguja e hilo.

Trozos de vidrio al noroeste de mi anatomia.


Esta mañana la vi de nuevo reflejada espejo, con miles de trozos de vidrio incrustados en el cuerpo. Veo mucha gente a su lado, aunque su mirada refleja una terrible soledad que abrumadoramente se pierde al final de la habitación en algún punto distante, vacío y sin sentido. Me mira de vez en cuando de reojo, pero me pregunto ¿que piensa? No se porque pero ella me recuerda a alguien conocido, tal vez al pasado imperfecto claro. Me pregunto quien fue y si tiene alguna idea de lo que sera. Trato de preguntarselo en voz alta y pareciera que quisiera interrumpirme, y de repente se queda en silencio y así sin mas sale de la habitación.


28.11.09

Mi otoño


La vida no es la misma cuando empiezan a caer las hojas.

27.11.09

Burbujas

Hechas de caramelos y bombones de chocolate, con forma de estrellas y nubes comestibles. “Todos tenemos una burbuja” - decía mi abuela. “Una burbuja que funciona como una barrera invisible de autodefensa”. Hmmm… cierto o no, la verdad es que yo vivo en una burbujita y voy paso a paso caminando por el horizonte, por diferentes fronteras y caminos que para otros yacen olvidados. Mi pequeña burbujita que me protege de fantasmas, monstruos de cuentos y hasta de la oscuridad. ¿Pero que pasara cuando quiera sentir el aire? ¿Qué pasara cuando quiera salir y saborear la luz? ¿Qué pasara cuando quiera ver el cielo con claridad?

24.11.09

El sabor del silencio.

No había puesto atención en la potencia que tiene el abanico del techo que está en esta habitación, puedo escuchar claramente cada uno de los sonidos que llegan desde el interior… es cada vez más fuerte, intenso, me exaspera … incluso el aire que avientan sus aspas empezó a molestarme.

¿Es posible que la luz emita algún sonido? Porque yo la escucho.

Es triste el sabor del silencio, sabe a estiércol, húmedo, agrio, seco.
Esta prisa por abrazar el aire carcome mis sentidos, purifica mis ansias, petrifica mis pensamientos. Caigo lentamente en espiral, buscando tocar el cielo, pero esta tan lejos....

30.10.09

¿Y qué pasó con la inocencia?


Me encontraba escavando recuerdos en mi mente, vacio, silencio, sueños incumplidos, promesas rotas, bofetadas de la vida, inmóvil, ida, de viaje… recordé esa pequeña niña juguetona que saltaba la cuerda y jugaba despreocupada con sus muñecas. Mire el reloj y trate de calcular cuánto tiempo había pasado desde entonces.

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